Fío-fío silbón

 

Boletín Informativo Nro. 72

 

Enero de 2013

 

La especie del mes: Elaenia albiceps chilensis. Familia Tyrannidae. 

 

El Fío-fío silbón, o Wiyu para los mapuches, es un ave que a simple vista no parece atractiva, pero que al conocerla nos sorprende. Para los ornitólogos y observadores de aves es una especie un tanto problemática ya que pertenece al grupo de las Elaenias que se caracterizan por ser similares entre sí, de colores grisáceos y oliváceos, con una corona blanca más o menos visible y un área de distribución superpuesta. Si bien el Fío-fío silbón es una de las 6 razas o subespecies que existen en Sudamérica, presenta ciertas características que lo diferencian de sus parientes cercanos, siendo algunas de las principales su canto y sus migraciones. La hembra y el macho son similares, miden entre 13 y 15 cm, con el dorso pardo oliváceo y el pecho gris oliváceo aclarándose hacia el vientre. Esta raza se caracteriza por tener un semicopete dividido por una corona blanca visible, un peri-ocular blancuzco bien marcado, alas pardo oscuras con dos bandas blanco amarillentas y rebordes blanquecinos en las secundarias. El pico es fino y negro, al igual que las patas, y le sirve para su alimentación generalista. Como buen Tiránido caza insectos en vuelo pero además come frutos carnosos e incluso liba el néctar de las flores de ciertas plantas patagónicas. Su nido es una tacita de palitos, musgos y otros vegetales que construye sobre arbustos y árboles bajos. En él coloca 2 o 3 huevos blancos con pintas marrones en uno de los extremos, que la hembra incuba mientras el macho defiende el área alrededor del nido. Ambos padres participan con mucha dedicación en el cuidado de los pichones, alimentándolos con insectos y frutos durante un largo período. Su canto, que lo distingue de las razas no migrantes, recuerda un silbido simple “fíiio” o “fíio-fíio” y de él proviene su nombre común. Asociado a éste, el poeta Lorenzo Aillapan nos cuenta que “Los lafkenches (mapuches que habitan las costas del sur de Chile) asocian el silbido del Wiyu con los silbidos que dirigen los galanes a las mujeres cuando van a recolectar frutos al bosque. Se cuenta que algunas mujeres han curado sus males al recibir el amor de estos galanes. Graciosamente, una hermosa abuela de Cunco fue una mañana a buscar agua a un pozo donde escuchó estos galanes silbidos. Ilusionada se dijo: `parece que todavía soy atractiva´, botó el agua de su balde y regresó al pozo, donde sólo encontró al pícaro Wiyu silbando su característico canto". Además de su canto, una característica particular de este pájaro es su migración. A principios de la primavera sus silbidos anuncian su llegada a los bosques andinos patagónicos de Argentina y Chile, ocupándolos en toda su extensión y llegando a lugares tan australes como la isla de Cabo de Hornos. En estos bosques se instalará para reproducirse y cuidar sus pichones hasta el final del verano, cuando comenzará el regreso hacia su zona de invernada en los bosques tropicales de Sudamérica. Si hay algo que sorprende de su viaje, además de la cantidad de kilómetros que vuela, es su fidelidad al sitio. Año tras año los fíos regresan al mismo bosque donde nidificaron el año anterior y suelen armar sus nidos en el mismo árbol. Los jóvenes nacidos en el sur migrarán con los adultos al norte pero al año siguiente no volverán al lugar donde nacieron.

 

© Texto: Paula M. Presti. Fotografías: Paula M. Presti y Mónica Mermóz - Ecosistemas Argentinos